Historia de un león agradecido


Todo comenzó como una curiosidad en la sección de animales exóticos dentro de una tienda londinense. Allí, entre direfentes mascotas, se encontraba un cachorro de león, que fue adquirido por dos amigos alucinados con el hermoso felino. Luego los instalaron en el sótano de una tienda de muebles y hasta se animaron a sacarlo a pasear por un cementerio de una capilla de Chelsea. En otras ocasiones, tampoco se privaron de llevar a comer al animal a un restaurante llamado Casserole y de bañarlo en las orillas del Canal de la Mancha.

Pero con el correr del tiempo, Christian, como llamaron al león, ya no era una pequeña mascota doméstica de casa sino que pesaba 84 kilos, había comenzado a crecer su melena y su espacio no era de lo más adecuado para jugar como sucede con otra clase de animales.


Entonces ambos amigos decidieron trasladar al animal a su habitat natural. Así viajaron en un vuelo a Kenia para alojar a Christian en la reserva de Kora, cercana a la capital keniata de Nairobi, donde mantienen a resguardo a animales silvestres en peligro de extinción.

Un año más tarde, John Rendall y Ace Berg viajaron a Kenia con el objetivo de reecontrarse con su mascota y ver como evolucionaba en su ambiente natural de la sabana africana. Y aunque parezca una fábula, Christian -el león- logró reconocer a sus antiguos amos, a quienes se les arrojó cariñosamente como pudo verse en el video.

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